"Ejercer la pintura es un ejercicio tan intelectual como solitario, una actividad prolongada en la creación de Arte puede tener consecuencias que de algún modo afecte a lo emocional. Como la sensación de potenciar una personalidad huraña, estar al margen de la pertenencia de un grupo, u olvidar la expresividad de la propia presencia, ya que toda mi expresión se ha basado principalmente en la imagen y en mi mundo interior, mis trabajos artísticos hablan por mí.
El Ciclo Indoor, practicado desde el rol de instructor, es una catapulta que te lanza hacia lo desconocido, te obliga a salir de la zona de confort, para descubrir facetas propias que se tenían dormidas u olvidadas. Si desde el Arte he desarrollado el silencio, la meditación y una personalidad introvertida, el Ciclo Indoor me ha dado un espacio para la acción, para la expansión, la superación, y para brillar sin el uso del pincel."









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